ESTA HISTORIA ES PARA TODAS LAS AURYNERS PASTELITAS ESPERO QUE LES GUSTE EN LA PARTE QUE DICEN NOMBRES NO LO PUSE YA CADA UNA QUE HAGA COMO SI ESTUVIESE EL SUYO ESPERO QUE LES GUSTE. E ECHO LA HISTORIA POR QUE NO SE ME OCURRIAN LOS DOS IMAGINAS DE DAVID QUE ME PIDIERON ASI QUE DISFRUTAR CON ESTA PEQUEÑA HISTORIA.
-¡¡_______!! ¡Levántate ya, que ya es hora! –dijo una voz a lo lejos.
Seguro que son las diez de la mañana, pero para mi madre serían las doce del mediodía, como siempre.
Me levanté desganada, porque… ¿qué día es hoy? Ah sí, el peor día de mi vida, mis idolos Auryn estaría en mi ciudad y mis padres no me dejan ir a su concierto. ¿El por qué? Porque no quieren que sea feliz, así de simple.
Fui a ducharme y al rato salí limpia. Bajé hacia la cocina. Mi madre me preparó el desayuno, pero no tenía hambre. Así que comí una tostada y un zumo de naranja.
Mi vida era una mierda, mis ídolos estaba en mi misma ciudad y no podía ir a verles. Mis padres son unos egoístas y sólo piensan en ellos y en el trabajo, nada más.
-Cariño, tu padre y yo nos vamos a trabajar. Te quedas a cargo de la casa, ¿vale? –me dio un beso en la cabeza y al rato se oyó la puerta cerrarse.
Sonreí, se me ocurrió una idea.
Me vestí corriendo y fui hacia el recinto dónde se haría el concierto de Auryn. Había un montón de gente, estaban todas como locas. Todas ellas podrían entrar ahí y disfrutar. ¿Pero yo? Yo no. No tengo la suerte que tienen muchas otras.
Iba caminando, viendo todos esos chicos y chicas entonar “Make My Day” mientras hacían cola, unas lloraban sin poder controlarse. Normal, si fuese yo una de ellas estaría igual o peor. ¿Por qué el destino o la suerte no querían que conociese a mis ídolos? ¿Había hecho algo malo? Si es así, ¡decídmelo!
No sé cómo, ni por qué, pero acabé en una explanada llena de autobuses y autocares. Vale, me había perdido. ¿Cómo salgo ahora de aquí? Seguí caminando y de pronto noté como alguien se chocaba conmigo y caímos al suelo.
-Auch –dije sobándome el culo.
-¿Estás bien? –dijo el chico que se había chocado conmigo. Aún estaba en el suelo y no levanté la mirada para ver quién me hablaba.
De pronto, me ofreció la mano para ayudarme a levantar. Se la cogí aún sin mirarle a la cara.
-Lo siento, iba distraído y… -al fin lo miré y… ¿esto era real? ¡Tenía a David LaFuente en frente mío!
-Por favor, dime que esto no es un sueño. –dije mirándole embobada.
Era perfecto, demasiado perfecto. No sé cómo pude soltar aquellas palabras delante de él. Mi corazón iba a mil por hora, ¡tenía al chico que más quiero en este mundo en frente de mí! Entonces él sonrío y creí morir. Su sonrisa, oh dios. Su sonrisa, mi debilidad.
-No, no es un sueño. ¿Estás bien, no?-dijo David.
No era un puto sueño, tenía a mi ídolo en frente mío. ¿Cómo que de pronto tengo suerte? ¿Esto es real?
-¿Hola? ¿Sigues ahí? –dijieron David
me estaba hablando y no era capaz de hablar, definitivamente era retrasada. Noté como una lágrima se iba derramando por mi mejilla y después otras dos más y así.
-¡Eeeey!, ¡no llores! –dijo David acercándose más y limpiando mis lágrimas, acto seguido me abrazó-. Tranquila, soy real. No es un sueño. –pude notar como sonreía.
Me iba a morir en ese momento, David me estaba abrazando. Mi corazón se aceleró en cuestión de segundos al sentir su cuerpo contra el mío. Rodé mis brazos por su cuello y lo abracé fuertemente. No lo quería soltar y mis lágrimas no paraban de salir.
-Shhh, tranquila. Soy yo, soy real. –me susurró y creí morir.
Esto no puede ser verdad, esto tiene que ser un puto sueño que al cabo de un rato despertaría y se desvanecería.
Él acariciaba mi espalda, intentando calmarme pero eso era imposible. Me estremecía con tan sólo sentirlo.
Al rato nos separamos, la verdad es que no quería separarme de él. Él sonrió y yo me derretí. Me temblaban las piernas.
-Relájate cielo. –dijo. ¡¿Me había llamado “cielo”?!, ¿David me había llamado “cielo” a mí?, ay mi madre-. Estás muy nerviosa…,
-¡David!, ¡date prisa, teneis que hacer la prueba de sonido! –se escuchó de lejos.
No, se iba a ir y no lo volvería a ver. ¡No! Ya decía yo que mi suerte estaba durando mucho.
-Lo siento, tengo que irme. Encantado de conocerte… ¿tu nombre? –dijo sonriendo.
Esto no podía ser verdad, quería saber mi nombre, pero para nada, porque no lo volvería a ver… contuve mis ganas de llorar y respondí como pude.
-Me… me llamo… llamo ______. –dije.
-Un bonito nombre para una bonita chica como tú, te veo esta noche en mi concierto. –dijo él antes de darse media vuelta.
Oh espera, ¡esperaaaaa! ¡Me ha llamado “bonita”! ¡¿Cómo?! Si él supiera que no lo volvería a ver…
No me lo creía aún. Vi como se iba corriendo… no lo volvería a ver. ¿Qué peor cosa que esa? Me senté en un banco que había cerca de ahí, suspiré y sonreí. He podido estar con él, lo he abrazado y me ha piropeado. Eso era lo mejor que me podría haber pasado.
Sentí como alguien tocaba mi hombro, giré mi cabeza y… oh mi Dios. Oh mi Dios. En frente de mí tenía a la mujer más maravillosa del mundo entero, la mujer que creó a la perfección, la madre de David Oh dios mío. Esto es irreal.
-¿Tienes entrada para el concierto, cariño? –se me saltaron las lágrimas y lo único que se me ocurrió fue levantarme y abrazarla.
Ella me correspondió al abrazo y sonrió.
-Veo que no tienes entrada. –me separé de ella y negué con la cabeza-. Aquí tienes, -me entregó una entrada-, estás en primera fila. –mis lágrimas volvieron a salir y la volví a abrazar.
-Gracias, gracias, gracias. Muchísimas gracias.
-No hay de qué, sólo por ver las sonrisas de todas vosotras, haría esto y más. –dijo la madre de David sonriendo.
¡¿Desde cuándo yo tenía tanta suerte?!, ¡¿desde cuándo?!
-No sabes lo feliz que me has hecho. Eres increíble, en serio. –dije con lágrimas en los ojos y volví a abrazarla.
Vi como la madre de David se disponía a hablar, pero algo nos interrumpió. Era mi móvil, estaba sonando.
-Discúlpame. –dije alejándome.
-Ha sido un placer, espero verte esta noche. –dijo la madre de David alejándose
Era mi madre, ¿cómo se tomaría que fuese al concierto?
-¡Mamá!, ¡mamá!
-¿Qué ocurre, _____?, ¡¿estás bien?! –dijo con voz preocupante.
-¡No te imaginas lo que ha pasado! ¡Soy la chica más feliz del mundo! –dije chillando mientras caminaba de regreso a casa.
-No entiendo cariño. –dijo suavizando la voz.
-Mamá, , !La madre de David el chico de Auryn, me ha regalado una entrada!
-Anda hija, no digas tonterías.
-Mamá, no son tonterías. ¡Es verdad! –la sonrisa se me borró de golpe. ¿Cómo podía tener una madre así?
-Hija mía, deliras. Anda, acuéstate un poco. Eso es lo que te hace tener tanta obsesión por esos niñatos. –dijo y me cabreé. No pensaba que iba a saltar así.
Colgué enfadada e intenté olvidarme de aquello y me centré en que demasiadas cosas buenas me estaban pasando hoy. Llegué a casa y me cambié para el concierto.
Cuando eran las cinco de la tarde, puse camino hacia el recinto. No me lo creía, era un sueño. Llegué y me puse en la cola. Había un montón de gente, la cola daba la vuelta a todo el recinto. Impresionante.
El reloj marcaba las seis de la tarde y en ese momento abrieron las puertas. Mi corazón se aceleró al instante.
Mi sueño por completo se iba a hacer realidad, ¿podía ir mejor este día? Al recodar todo lo que había pasado esta mañana, sonreí al instante. No me podía creer que de no tener nada a un día, tener todo lo que había soñado. La cola se movía rápido y de un momento a otro, ya estaba dentro del recinto. ¿Esto era real?, ¿lo era?
Empecé a correr hasta la primera fila como mi entrada indicaba y ahí estaba yo, llorando a más no poder. Tenía justo en frente de mí la llave que abría mis sueños, esa llave que decía que a ahora mismo estoy a nada de cumplir mi sueño.
El tiempo pasaba rápido y empezó la cuenta atrás. Todo el recinto empezó a chillar. Faltaba muy poco, y por fin: 00:00:00:00. Ahí fue que se me puso la piel de gallina y me puse a llorar, gritar y de todo. Era irreal.
Entonces salieron ellos con unos pantalones baqueron y una camiseta blanca tan perfecto como siempre. El concierto transcurría perfecto, David no paraba de sonreír en todo momento.
Entonces empezó "Sentado en el banco. Mi corazón se paró de golpe, acaban de decir que subirian a una chica para que les cantase.
Esto era el sueño de cualquier Auryner, podria tenerlos tan cerca a escasos centimetros. Yo no me quejaba, hace como tres o cuatro horas que le había dado un abrazo por pura casualidad. De un momento a otro alguien me tocó el brazo, me giré y era Magi. No me lo podía creer, mis lágrimas empezaron a correr más rápido por mis mejillas, esto no podía ser verdad. No, no podía.
-¿Te gustaría ser la chica que suba al escenario? –dijo ella diciéndomelo mientras varias chicas gritaban: “¡yo quiero, por favor!”.
Mi mundo se paró en seco al oír esas palabras. No me salían las palabras, sólo asentí y asentí. Entonces las chicas que estaban a mi alrededor me decían que disfrutase del momento, que sería único. Seguí a Allison hasta detrás del escenario, estaba a sólo unos segundos de volver a sentirle, era increíble.
-¿Cómo te sientes? –preguntó Magi sonriendo.
-Esto es increíble, en serio. Es lo mejor que me ha pasado en la vida. –dije con lágrimas en mis ojos.
-David nos dijo que había visto a una chica esta mañana y supuse que eras tú, porque al llamarle, te giraste. –dijo.
Oh dios, me voy a morir. ¡David les habló de mí!
-Entonces, tú fuiste la que llamó a David. –dije como pude.
-Sí, y ahora… ¡disfruta!
Y fue ahí cuando dos bailarines me cogieron y me llevaron hasta el escenario. Cuando los bailarines me dejaron en el escenario, vi a David acercándose a mí con una enorme sonrisa en su rostro mientras cantaba. Era perfecto. Me cogió delicadamente de la mano y me condujo hacia el gran asiento que había en el centro del escenario, y me senté. Creía morir.
los chicos estaban en frente de mí, sonriéndome y acariciándome. Me iba a derretir, cada caricia que me daban hacia que me estremeciera. Unas lágrimas cayeron por mi rostro y entonces David se acerco muchísimo a mí, puso sus dos manos en mi rostro y con sus dedos pulgares me secó las lágrimas. Él me cantaba y no paraba de mirarme. Le miraba a los ojos y pude notar como David miraba mis… ¿labios? ¡¿David estaba mirando mis labios?! Oh dios mío. Se acercó mucho más a mí, pensaba que me iba a besar o algo. Mi corazón iba a mil por hora, parecía como si me fuera a salir del pecho.
La canción acabó y David juntó su frente con la mía, él aún tenía sus dos manos en mi rostro y en ese momento cruzamos miradas. Me perdí en sus perfectos ojos color miel, entonces sentí un dulce beso mojado en mi mejilla. Suspiré. Lo chicos se despidieron del publico.
David me cogió de la mano y nos fuimos detrás del escenario. Cuando salimos de ahí, él me miró a los ojos en lo que por milésima vez, me perdí.
-¿Sabes? Me ha gustado que fuese tú la chica que subiamos, de verdad. –dijo sonriendo.
No puedo, esto es imposible, esto no es real. Le quería más de la cuenta, y otra vez mis lágrimas comenzaron a salir.
Vi como David sonreía y me abrazaba.
-¿Cada vez que me veas vas a llorar?
¿Cómo que cada vez? ¿Qué quiere decir? Si esta será la última por desgracia.
-¿Cómo que cada vez? –dije aún abrazada a él.
-Mmmm… -se puso nervioso, ¿le he puesto nervioso? O sea, ¿yo he puesto nervioso a David? Increíble.
-¿Sí? –me separé de él y le miré directamente a sus preciosos ojos.
-Yo… ¿te gustaría salir a dar un paseo o cenar conmigo después del concierto? –me dije de carrerilla. Me quedé completamente helada.
¡¿Me estaba diciendo de salir?! ¡¿A mí?! Demasiado irreal todo.
-¿Qué dices? –se tocó el pelo por atrás y se mordió el labio inferior.
Oh dios mío. Se veía tan sexy. Me mataba y yo aquí como una gilipollas sin saber qué contestar.
-Tierra llamando a _____. –dijo riéndose. Su voz se notaba temblorosa.
¿Cómo podía poner nervioso a David?, o sea, ¿cómo?
-Espera… ¿he escuchado bien? ¿Quieres que vaya contigo después del concierto? Es decir, ¿me has dicho eso o estoy soñando? –dije como pude y demasiado rápido.
-Sí, eso es lo que dije. ¿Y bien?
-¡Claro!, ¡me encantaría!
Entonces David se acercó a mí, me apartó el pelo de la cara y me lo puso detrás de la oreja. Acto seguido me acarició la mejilla y con sus brazos me rodeó la cintura y me dio un tierno beso en la boca.
FIN.
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